¿Dietas drásticas?. «Uno de los problemas más graves para las gentes que hacen dieta», dice el Dr. Petor D. Vash, «es que muchos individuos piensan en ella como cuestión de todo o nada. Pero cuando se trata de perder la mayor cantidad posible de grasa en el tiempo mínimo y de la forma más sana, no se debe pensar así».

Vash es profesor de Medicina en la Universidad de California y presidente de la Sociedad Americana de Médicos Briátricos.

Perder la grasa que no se desea implica restringir la ingestión calórica (dieta) o aumentar su gasto mediante el ejercicio o, preferiblemente, una combinación de ambas cosas.

Sin embargo, como dice Vash, la dieta sólo es efectiva dentro de ciertos limites. Si los rebasamos, como sucede en este tipo de dietas de hambre a la que han recurrido muchos desesperados, los resultados son, probablemente, decepcionantes y desastrosos los efectos sobre la salud y los procesos metabólicos del cuerpo.

problemas de las dietas drásticas

«El problema más frecuente de las dietas drásticas», dice Vash, “es que contienen tan pocas proteínas que se empieza a consumir el propio músculo. Se termina perdiendo grandes cantidades de músculos y fluidos y muy poca grasa, y aunque se produzca una pérdida general de masa, la mayor parte proviene de los músculos  esqueléticos”.

Una vez que se abandona la dieta, es muy difícil recuperar el músculo perdido y muy fácil volver a coger la grasa, por lo que los individuos que practican ese tipo de dietas necias, acaban con el síndrome del yo-yo, perdiendo cada vez más músculo y recuperando grasa, con el resultado final de estar cada vez más obesos y presentar unos cuerpos repugnantes y monstruosos”

LAS DIETAS DRASTICAS TE PONEN MAS GORDA

Las dietas drásticas te ponen más gorda

En otras palabras, las dietas drásticas, terminan por poner al paciente cada vez más gordo.

Otro problema de la limitación de calorías es que ésta convence al cuerpo de que tiene que verse ante el reto de la hambruna.

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A lo largo de la existencia humana, se han producido muchas ocasiones en que el alimento resultaba escaso, y el metabolismo se las arreglaba para reducir su tasa de trabajo hasta un límite donde se produciría un gasto mínimo de energía.

En esos casos, conseguir una pérdida significativa de grasa corporal se hace casi imposible, porque al cuerpo se niega a transformar en energía la grasa acumulada en el tejido adiposo.

«En esos casos el cuerpo se protege contra la consunción porque, en tiempos de hambre, lo más importante no es el ejercicio de la actividad física, sino la simple supervivencia a largo plazo empleando recursos muy limítados”.

Dr. John 0. Lawder

Pero el efecto sobre el metabolismo de las dietas drásticas es más largo que lo que éstas duran, dice Lawder.

«En casos de grandes privaciones calóricas y de elementos nutritivos, las glándulas pituitarias, tiroides y adrenal cortan su producción y el metabolismo disminuye enormemente. Todo se detiene y, si la situación se prolonga durante cierto tiempo, el cabello empieza a caerse, la piel se aprieta y el individuo presenta signos de letargo y fatiga. Hay muestras de pérdida de tejido muscular, a medida que el cuerpo empieza a utilizarlo como fuente de energía, e incrementos de las deficiencias producidas por la ingestión insuficiente de vitaminas y minerales. Los riñones también quedan afectados, ya que dependen de un nivel apropiado de nutrientes.Las glándulas adrenales son vulnerables, al igual que el resto de las glándulas. A menudo, la causa de muerte de las personas que están hambrientas es el fallo adrenal”.

Dr. John 0. Lawder

LA FALTA DE SAL

El problema que quienes siguen dietas drásticas experimentan con el cabello, la piel y las uñas, asegura Vash, se atribuye en parte a la ingestión de insuficiente de ácidos grasos, vitaminas y minerales que puede producir una gran cantidad de problemas en individuos que siguen dietas sumamente estrictas.

“Esas personas, y las víctimas de bulimia y anorexia nerviosa, lo mismo que las que usan diuréticos y laxantes, terminan quedándose sin potasio, lo que puede traducirse en graves repercusiones, problemas cardíacos entre ellas”.

Dr. Petor D. Vash

La ingestión inadecuada de sodio es  también un problema. Muchos están obsesionados por evitar la sal. Cuando nos falta ese elemento, somos proclives a dolores de cabeza, mareos, calambres musculares y náuseas.

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La falta de vitamina C, puede, por ejemplo, producir agrietamientos de la piel. Además, las mujeres que siguen dietas crónicas, pueden perder cantidades significativas de calcio.

Esto supone problemas graves para las  postmenopausicas, que son proclives a desarrollar osteoporosís con mucha más facilidad que el resto de la población.

Y la falta de hierro en las mujeres jóvenes puede llegar a producirles anemia.

LA FALTA DE CARBOHIDRATOS Y EL CEREBRO

falta de carbohidratos y el cerebro

Lo mismo que la falta de proteínas puede acelerar el proceso del desgaste muscular, la falta de cantidades adecuadas de carbohidratos también pueden tener efectos deletéreos sobre el cuerpo, especialmente para el funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso.

“Las dietas que implican el descenso de la ingestión de carbohidratos por debajo del nivel mínimo o que eliminan totalmente los carbohidratos llevan al cuerpo al estado de cetosis. Esto significa que nos sentimos enfermos y con náuseas y que podemos sufrir complicaciones médicas muy peligrosas”.

Dr. John 0. Lawder

Por ejemplo, la fuente principal del funcionamiento del cerebro son los carbohidratos; sin suficiente cantidad, pueden producirse problemas mentales transitorios y alteraciones de estados psicológicos”.

“Aunque el cerebro está diseñado para usar carbohidratos como fuente primaria de energía”, comenta Vash, «tras varios días sin tomarlos, el cuerpo basa su metabolismo en los cetones, lo que a veces produce un estado de euforia suave.

Sin embargo, en casosdeprivación prolongada de carbohidratos, o el tipo de dietas de los pacientes con anorexia nerviosa, prisioneros de guerra y víctimas del hambre, no hay suficiente ingestión calórica para permitir las funciones básicas del cerebro.

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Las personas se quedan apáticas, inmóviles, carentes de respuesta a los estímulos externos y con grandes dificultades da concentración”.

PERDIDA DE FLUIDOS

Las dietas drásticas hacen que perdamos grandes cantidades de fluidos. Esto puede conducir a la hipoprofusíón del hígado, que se interfiere con su capacidad para desintoxicar el cuerpo, caracterizada por una elevación transitoria de las enzimas hepáticas.

Si dura mucho, las amenazas a la función hepática pueden ser muy graves.

Adicionalmente, Vash asegura: «La pérdida de electrolitos, sobre todo potasio y, en cierto grado calcio, puede interferirse con el ritmo cardiaco. Muchas de las personas que han muerto a causa de las dietas líquidas sin supervisión lo han hecho debido a arritmias cardiacas graves».

¿PUEDE LLEGAR A ENVENENARNOS LA DIETA?

Aparte de todos los problemas con las dietas drásticas, existe un cuerpo de opinión que asegura que metabolizar grandes cantidades de grasa en muy poco tiempo, emite toxinas y venenos acumulados en el tejido corporal y que son solubles en grasa.

«Creo que hay mucho de verdad en la idea de que metabolizar grandes cantidades de grasa en poco tiempo puede ponernos  enfermos»,  dice Lawder, «ya que eso saca a la Iuz toxinas solubles en grasa, como el DDT, que han sido absorbidas por el cuerpo y acumuladas en el tejido adiposo.

Hay una escuela que asegura que el ayuno será fatal hacia el año 2050, debido a que el incremento de los niveles de contaminación acumulará tales cantidades de toxinas que nos autointoxicaremos si tratamos de perder peso con rapidez.»

¿Pueden llegar a envenenarnos las dietas drásticas?

Sin embargo, Vash es más escéptico. «Es cierto que hay muchas sustancias extrañas y toxinas absorbidas por el cuerpo, como el DDT, que son solubles en grasa y terminan aculándose en el tejido adiposo», nos dice, «sin embargo, aunque se ha teorizado que la pérdida rápida de grasa envía esas toxinas al torrente sanguíneo y puede hacer que se sienta mal el que hace dieta, no creo que hayamos estudiado lo suficiente como para poder considerarlo como un hecho médico válido».

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No obstante, tanto Vash como Lawder están de acuerdo que una dieta estricta supervisada médicamente puede llegar a ser sana.

«El médico proporciona ayuda», dice Vash, ‹(y el control y la analítica de las funciones ’- tales, comprobando si el paciente toma proteínas suficientes, su estado cardiaco y la inminencia de que la privación dietética le está conduciendo hacia problemas metabólicos o fisiológicos».

«He trabajado con muchos programas que implican supervisión médica de dietas líquidas», añade Lawder, «y la diferencia entre estos sistemas y las dietas personales sin supervisión es como la noche y el día.

Los pacientes responden muy bien cuando se les suministra proteína con un alto grado de eficiencia (PER), y suficientes cantidades de vitaminas y minerales, sobre todo cuando su progreso está controlado por un especialista, para evitar niveles peligrosos de privación y agotamiento de recursos».

EL AGUA, LA OBESIDAD Y LOS SÍNDROMES CEREBRALES

dietas drásticas

Las dietas hipocalóricas, productoras de cetosis, se han criticado debido a que la gran pérdida de peso inicial está producida por el descenso de los fluidos.

Pero cuando se trata de personas muy obesas, esta disminución inicial puede convertirse en una bendición.

Uno de los problemas de los grandes obesos es el de la retención excesiva de agua en sus sistemas.

En casos extremos, puede conducir a edema cerebral, donde el agua sobrecarga este órgano.

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Perder el exceso de agua les hace sentirse mejor, más felices y con mayor disposición de acción y capacidad de concentrarse.

Si quieres más consejos para ser feliz lee nuestro artículo “Como Mejorar tu estado de Ánimo (técnicas para sentirse bien)”.

EL ASUNTO DE LA GRASA: UNA NUEVA ERA DE LA EVOLUCIÓN HUMANA

Respecto a la evolución humana, vivimos en un tiempo único. Los primeros humanos eran cazadores, vivían en grupos reducidos y practicaban el nomadismo por necesidad, moviéndose siempre en busca de alimento.

Hace unos 20.000 años, nuestros antepasados aprendieron a plantar cosechas y a domesticar animales. 

Esto fue conduciendo al desarrollo de hábitats estables y al control final de todo el planeta.

Sin embargo, hasta hace muy poco, la gente “se ganaba el pan con el sudor de su frente”. El trabajo era duro y las jornadas de actividad física eran impensables para el hombre actual.

UN MUNDO DISTINTO

vivimos un mundo distinto donde no falta comida

Pero en este siglo, la mayoría de las personas viven de un mundo totalmente distinto. Rodeados de toda clase de alimentos, cargados de grasa y azúcar.

Los podemos tomar en cualquier momento o acumularlos dentro de un refrigerador para consumirlos cuando queramos.

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Nunca se ha hallado la humanidad en una situación como ésa, donde se consumen todos los alimentos y estamos rodeados de toda clase de aparatos que limitan el gasto calórico físico al mínimo posible.

Como resultado, no es sorprendente que la obesidad se haya convertido en epidémica. Los niños están gordos, los adultos obesos.

Y con una población que cada vez vive más años, las enfermedades asociadas con las grandes ingestiones y acumulaciones de grasa, irán en aumento.

Esto explica el porqué de que muchas personas hagan dietas de manera crónica. Están obesos y fuera de forma.

Pero también hay una explicación del fallo de las dietas. Perder peso de forma efectiva es aburrido y poco confortable, mientras que el simple bajar de peso kilos no puede resultar difícil.

Pero una vez que se pierde el peso y se abandona la dieta, nos encontramos con un mundo de abundancia de alimentos y escasez de actividad física.

Por lo tanto, los fanáticos de la dieta vuelven a ser más obesos.

A menos que hagamos un esfuerzo permanente para cambiar nuestros hábitos de comida y ejercicio, las dietas no nos servirán para otra cosa que enfermar y tener cada vez peor aspecto físico.

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