Las enzimas pueden ser el componente más importante y al mismo tiempo más descuidado de la salud total.

De hecho, las enzimas pueden suponer la diferencia entre una persona fuerte y en forma y una letárgica y cansada.

¿Cómo podemos conseguir esas enzimas maravillosas? Fundamentalmente, practicando el estilo de vida Fitness.

El ejercicio regular y la nutrición adecuada mantienen altos los niveles enzimáticos y el proceso metabólico a su tasa adecuada.

Las chicas Fitness necesitan una apreciación especial de las enzimas. Si las enzimas del tejido muscular no trabajaran, no se produciría el crecimiento muscular.

De hecho, no habría respuestas neurológicas, que son necesarias para conseguir que trabaje el músculo.

Enzimas, nuestros maravillosos aliados

Las enzimas son catalizadores que transforman el alimento en la energía productora del movimiento y el progreso muscular.

Como el oxígeno es una de las fuentes de la producción enzimática, la respiración adecuada y el ejercicio aeróbico son muy importantes para el metabolismo de las enzimas.

Cuanto más ejercicio hagamos, mayor será la producción de enzimas.

Debemos seguir un programa adecuado de ejercicio. Si no lo hacemos, es posible que nos falten enzimas porque su producción disminuye con la falta de uso del sistema muscular.

Además, la razón de que se produzcan más tumores entre las personas sedentarias y maduras que entre los adultos jóvenes activos es muy probable que se deba a que algunas enzimas que son anticarcinógenas sólo se activen con los efectos aeróbicos del ejercicio.

LA BASE BIOLOGICA

Aunque la información técnica y el interés en la nutrición se han incrementado dramáticamente durante los últimos años, muy pocas personas, incluso entre las más conscientes del problema de la salud, se han dado cuenta del factor más importante y básica de una dieta auténticamente válida: las enzimas.

Se trata de nuestra propia farmacia interna, nuestra «fuente de juventud» personal.

ENZIMAS CUAL ES SU FUNCIÓN Y PROPIEDADES

Las enzimas tienen su origen en todas las células vivientes, y su trabajo es absolutamente esencial para la vida de cada célula.

La palabra «enzima» se deriva de la voz griega «enzimos», que significa ’levadura o fermento’.

Existen más de 700 tipos de enzimas, cada una de ellas especializada en una función vitalizada distinta. Al actuar como atalistas, las enzimas facilitan procesos tan esenciales como estos:

  • Digestión de alimentos.
  • Transferencia de energía alimenticia hacia los músculos, nervios, huesos y glándulas.
  • Reducción de las hinchazones en golpes, fracturas, hemorroides, luxaciones y lesiones de espalda.
  • Desarrollo muscular, movimiento y coordinación.
  • Mantenimiento de la agudeza de memoria, bienestar mental y estabilidad psicológica.
  • Protección contra los peligros de la contaminación y las sustancias tóxicas que penetran en el organismo
  • Formación de urea, que se elimina por la orina.
  • Eliminación del dióxido de carbono pulmonar, a medida que respiramos.
  • Desintegración de los tejidos cancerosos.
  • Producción de hormonas en las glándulas sexuales.
  • Inmunidad general y curación.

Es fácil de ver que la interrupción de cualquiera de estas funciones vitales sería desastrosa porque sin ellas nuestro cuerpo no es capaz de producir energía para desarrollar o reparar los tejidos. 

Como resultado, quedaríamos inermes y empezaríamos a decaer. Muchas enfermedades resultan de la pérdida o deficiencia enzimática.

Por ejemplo, el fallo enzimático está considerado como la raíz de la leucemia y otro tipo de cánceres. 

Los problemas mentales suponen un mal funcionamiento enzimático. De hecho, cualquier deficiencia o exceso de enzimas aparece en forma de enfermedad o molestias.

Consecuentemente, los incrementos anormales en el contenido enzimático de la sangre suelen acompañar a la hepatitis infecciosa y los ataques cardíacos.

Como una simple gota de sangre contiene un mínimo de 100.000 partículas de enzimas, el análisis enzimático de sangre suele usarse en la diagnosis de la enfermedad.

ACTIVANDO NUESTRAS ENZIMAS

Enzimas

Las enzimas trabajan al  estilo  de las plantas de montaje, en este caso moviendo todos nuestros procesos vitales para que los almidones, el azúcar, la grasa y la proteína puedan ser utilizadas por el cuerpo. 

Las enzimas tienen que ser activadas si van a servirnos de forma adecuada. De otra manera, permanecen en animación suspendida y nos resultan inútiles. 

Una forma de activación de las enzimas es mediante una cuidadosa masticación del alimento, lo que a su vez ayuda a todo el aparato digestivo. Podemos experimentar la acción enzimtática en nuestra boca al masticar una pieza de cualquier alimento que contenga almidón. 

El sabor cambiará enseguida produciendo una dulzura distinta, que es el resultado del cambio de almidones en azúcares simples. Si los almidones no se convierten en azúcares, no pueden ser absorbidos y convertidos en energía por el cuerpo.

Si los almidones se tragan deprisa o acompañados de líquidos, el alimento pasa con tanta rapidez, que no se mezcla con las enzimas de la boca. 

Esto produce un aumento de la carga para las enzimas que tienen que digerirlo en el estómago y el intestino delgado.

Como resultado, el almidón se absorbe parcialmente, y la parte que no se digiere atraviesa el cuerpo sin proporcionarle ningún beneficio.

Por lo tanto, comer deprisa contribuye indirectamente a la fatiga y el desgaste porque nuestro cuerpo carece de suficiente energía a pesar del alimento que ingiere.

COENZIMAS

¿Que es una coenzima?. A pesar de ser tan poderosas, las enzimas tienen una debilidad: no pueden funcionar sin la presencia de otras sustancias conocidas como «coenzimas».

Podemos estimular las funciones enzimáticas asegurándonos la ingestión de las coenzimas requeridas: sean vitaminas, minerales y proteínas en alimentos y suplementos.

Una vez que efectúan su trabajo, las enzimas se destruyen y son eliminadas del cuerpo. Por lo tanto, para que la vida continúe es necesario que dispongamos de suficientes «efectivos» enzimáticos.

Cualquier deficiencia conduciría a desequilibrios corporales y los subsiguientes síntomas de enfermedad.

FUENTES Y ENEMIGOS DE LAS ENZIMAS

Las enzimas sólo proceden de tres fuentes:

  • Oxígeno.
  • Agua.
  • Alimentos.

Los alimentos orgánicamente cultivados son la fuente primaria de enzimas para la mayoría de las personas. 

Nuestro cuerpo también necesita las vitaminas que proceden de la luz y el calor solar: A, B, C y D.

Paradójicamente, la misma luz y el calor que imparten a las vitaminas las cualidades que proporcionan la vida, las destruyen una vez que se ha recogido la cosecha. 

Por lo tanto, debemos proteger los alimentos y consumirlos lo más pronto posible para sacar partido a su frescura vitalizadora.

Las enzimas se destruyen cuando se aplica calor a los alimentos: las frutas, vegetales, cereales y todos los alimentos sin procesar contienen una gran riqueza de enzimas cuando están frescos. 

Cocer alimentos les priva de sus poderes curativos. Enlatarlos también destruye sus enzimas.

LOS ALIMENTOS FRESCOS Y LOS TALLOS

Alimentos frescos y tallos

Debemos consumir alimentos crudos lo más frescos posible para evitar la oxidación que roba la energía de su contenido nutritivo. 

El ajo es extremadamente rico en enzimas; las personas que lo consumen fresco suelen estar libres de enfermedades tumorosas.

Aparte de las frutas y los vegetales, las enzimas se encuentran en alimentos crecidos bajo tierra, como las legumbres, guisantes, cereales o demás semillas.

Los alimentos con tallo no germinarían si no estuvieran llenos de vigor, junto con una elevada actividad enzimática y un gran contenido vitamínico.

Mientras que las frutas y los vegetales tienen mucha pulpa y agua que diluye su contenido enzimático, los tallos poseen formas enzimáticas mucho más concentradas.

Pero los tallos deben consumirse crudos, porque cuando se rompen se destruye su vida.

Si desaparece su cubierta protectora, el contenido empieza a oxidarse, acabando con el valor nutritivo de estos alimentos tan potentes.

Aparte de eso, los aceites de los tallos se oxidan y pueden convertirse en carcinógenos (causantes de cancer).

EL DNA Y EL RNA

Enzimas

Los tallos proporcionan grandes cantidades de DNA (ácido desoxirribonucleico) u de RNA (ácido ribonucleico). 

El DNA proporciona la información genética de las células vivas, controlando la herencia y la capacidad de reproducción celular.

El RNA transporta esos modelos por todo el organismo,

Por lo tanto, el DNA y el RNA son necesarios en nuestro cuerpo como sustancias fortificantes que nos mantienen jóvenes y vigorosos.

El valor en DNA y RNA de los alimentos tipo tallo se incrementa enormemente sobre los valores de los otros alimentos.

Las pruebas efectuadas con animales demuestran que las ratas viejas se mantienen jóvenes tanto en su actividad como en su apariencia cuando su dieta recibe un suplemento de alimentos frescos con tallo.

No busquéis alimentos sintéticos para proporcionaros las enzimas que necesitáis.

Consumid alimentos frescos para sacarles todo su contenido enzimático, porque el equilibrio de los nutrientes, trabajando en armonía, es lo que nos proporciona la energía que precisamos.

LA SABIDURIA DEL INSTINTO

Nuestro propio sentido del gusto siente instintivamente la vitalidad de los alimentos frescos y naturales. 

Debemos seguir ese instinto y aceptar la pura verdad de que los alimentos muertos no están vivos.

Sólo los nutrientes vivos pueden proporcionarnos el poder de la existencia radiante. 

Estos alimentos vitalizan la sangre, estimulando un crecimiento sano de tejidos, huesos, nervios y células.

EL S.O.D.

El S.O.D. (superóxido dismutasa) es una enzima muy útil en medicina preventiva. 

Trabaja en sinergia con las enzimas y otros nutrientes para proteger las células de danos, y ayuda en la prevención de enfermedades. 

El S.O.D. destruye los radicales libres que hacen tanto daño al metabolismo. 

También ayuda al DNA y, consecuentemente, retrasa el proceso de envejecimiento causado por la formación de radicales libres en el cuerpo.

EL «STRESS»

Como las preocupaciones, el miedo y las emociones, tiene  un  efecto desvitalizador sobre la digestión enzimática de los alimentos. Nos roba la energía donante de la vida aunque nos estemos alimentando adecuadamente. 

Por lo tanto, debemos aprender a controlar el «stress» mediante prácticas como el ejercicio y la meditación, y no debemos comer cuando nos sintamos física o emocionalmente desequilibrados. 

El cuerpo y la mente trabajan juntos; debemos cuidarlos a los dos.

Las tensiones de cualquier tipo nos roban cada vez más energía, haciendo que cada vez nos sintamos peor y disminuyendo la calidad de la existencia.

No es casualidad que la ansiedad y la preocupación nos hagan parecer anémicos y  sin vida debido a sus influencias negativas sobre los procesos enzimáticos. 

Los terribles niveles de «stress» en las grandes ciudades donde la vida se lleva a un ritmo endiablado, contribuyen  a las tasas elevadas  de  criminalidad, el alcoholismo, el abuso de las drogas y otras influencias paralizantes que roban  el  espíritu  a  los  jóvenes y los convierten en cadáveres vivientes mucho antes de  que  les  llegue su hora. 

La muerte en vida es una contradicción que sólo termina en la impotencia.

Detened el círculo vicioso, iluminaos vosotros mismos. Sed moderados, practicad el ejercicio vigoroso que os obliga a respirar profundamente, expulsando el veneno de vuestros pulmones. 

El corazón latiría con más fuerza, circulando las energías de la sangre con más efectividad por vuestro cuerpo.

El «stress»  desaparecea medida que el corazón y los pulmones se vayan llenando con la chispa de la vida.

Como resultado, vuestra mente trabajará mejor, dormiréis más profundamente y ganaréis confianza en vuestra capacidad para convertiros en un robusto ser humano.

Es una realidad que un cuerpo relajado está potenciando naturalmente su propia salud.

EL AYUNO

Los ayunos rápidos y ocasionales pueden ayudar al cuerpo a usar las enzimas.

Cuando el estómago está temporalmente vacío, las enzimas, al no hallarse ocupadas en la digestión, entran directamente en el torrente sanguíneo para efectuar otros trabajos beneficiosos.

Es como si les diéramos unas merecidas vacaciones para que pudieran abandonar su trabajo de procesado de alimentos y dedicarse a otras funciones corporales.

El ayuno periódico puede incrementar así la eficiencia y la potencia de nuestro sistema inmunológico.

También aumentando la capacidad de luchar contra las enfermedades y la invasión bacteriana.

Además potencia la capacidad sanguínea de transporte del elemento más importante del cuerpo: el oxígeno.

Sin embargo, no hay que privar al cuerpo de combustible durante periodos más largos de dos o tres días porque podemos padecer cambios químicos no deseados.

Si quieres saber los beneficios del ayuno lee nuestro artículo “Ayuno intermitente, ¿dieta?, ¿pauta de alimentación?”.

VOLVIENDO A LA NATURALEZA

Recordad siempre que hay que volver a la naturaleza para buscar salud. La naturaleza cura a través de la acción de las enzimas. 

Las hormonas no trabajan en aislamiento. Las vitaminas no actúan por sí mismas.

Los minerales carecen de utilidad si están solos. Las proteínas no pueden trabajar. Sólo las enzimas han sido hechas  para eso.

La mayor parte de las personas conscientes de la salud cuentan las calorías. Pero seria mejor contar las enzimas que regulan  todas  las funciones físicas y  mentales.

Incluso llegan a determinar el color de los ojos y las características de los niños que van a nacer.

Proporcionan fuerza a nuestros músculos y elasticidad juvenil a la piel. 

Alimentad vuestras enzimas y notaréis la diferencia.